En 1874 se instalaron varios dispositivos de información meteorológica en el Mont Blanc para recoger datos y transmitirlos a través de un enlace de radio. He incluso antes, en 1830 con la comunicación entre sí de los telégrafos. Se podría decir que, fue uno de avances hacia los comienzos del Internet de las Cosas. Que, en 1999, llego para quedarse, fue cuando el concepto de IoT nació, de la mano de Kevin Ashton, pionero en el trabajo de identificación por radio frecuencia.

El IoT es la implantación de internet en cualquier cosa. Su objetivo es interconexionar un objeto físico con otros dispositivos o sistemas a través de internet. Esta tecnología nos facilita, no solo la vida cotidiana, sino también, en el área industrial.

Cómo funciona el Internet de las Cosas

El proceso que utiliza es conocido como M2M (machine to machine), haciendo que dos dispositivos se comuniquen, de forma directa o indirecta, sin la intervención del ser humano, a través de sensores y chips que ambos instrumentos llevan incorporados. Por ejemplo, un teléfono móvil está conectado de forma directa con internet; en cambio, no acurre lo mismo con una pulsera de actividad o smartband que van contentados a un teléfono móvil y este a su vez a internet, forma indirecta.

Más del 60% de la población mundial está conectada a Internet, insiriéndose así la era de interconexión con alrededor de 31.000 millones de dispositivos. Estos dispositivos capturan información sobre el uso y el rendimiento, mediante los sensores, facilitando así la monitorización y operación, lo que lleva, a la optimización de los procesos automatizándolos, ahorrando en tiempo, costes.  

Esta tecnología está o podrá estar en cualquier material que se pueda imaginar. Por ello, es una técnica que, desde sus inicios en 1999, como concepto, pero anteriormente ya utilizada, no ha decaído y ha subido como la espuma y lo seguirá haciendo para hacer la vida más fácil a los seres humanos. Teniendo en cuenta la situación que atraviesa el mundo debido a la pandemia, su uso se intensificará más, pero a su vez, nos permitirá disfrutar de soluciones más efectivas.

El IoT está en auge y, por tanto, los especialistas en la materia también. En este sentido, desde grupo de investigación BISITE de la Universidad de Salamanca, puedes formarte con el Máster en Internet de las cosas. El cual te permitirá desarrollarte en un sector que demanda cada vez más especialistas.  

 

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