Industria 4.0

La industria 4.0, considerada como el paso a dar para la 4ª revolución industrial, consiste en una nueva manera de concebir la industria en el que se proponen fábricas inteligentes dotadas de sensores que minimizan costes y agilizan la producción. Una receta de alta tecnología, en la que el Internet de las Cosas, la robótica o la Inteligencia Artificial, toman protagonismo interconectando las estaciones de trabajo.

Fue en el año 2011 cuando este concepto apareció en la Feria de Hannover, un salón de tecnología industrial que comenzó en 1947 para impulsar la economía durante la postguerra y que hoy se enfoca principalmente hacia los avances en robótica.

La modernización de los espacios industriales hasta su transformación en fábricas inteligentes pasa por incorporar características como la robótica colaborativa, la fabricación aditiva, redes de sensores, visión artificial y realidad aumentada.

Si nos situamos en el momento actual y pensamos como los consumidores que somos, las necesidades que tenemos y sobretodo el poco tiempo del que disponemos, lo que buscamos son productos que podamos comprar a través de internet y con entrega a domicilio. Incluso, la necesidad que tenemos de diferenciarnos del resto, hace que demandemos productos “a la carta”.

¿Cómo se puede adaptar la industria para satisfacer la demanda actual? Internet de las Cosas, una de las principales características de la llamada Industria 4.0, al interconectar máquinas, datos y personas a través de sensores, permite obtener una revolución de los modelos de producción. Esta revolución de los modelos de producción, consiste en agilizar, hacer más eficaz y dotar a la empresa de una ventaja competitiva. Si además añadimos máquinas que realizan las tareas más sencillas, repetitivas o peligrosas (robótica colaborativa) a la estandarización de procesos, máquinas que mejoran su producción al aprender por si solas, la introducción de técnicas que reducen el coste que suponía, por ejemplo, el prototipado, y la capacidad de manejar grandes cantidades de datos, nos encontramos con una industria fuerte, adaptada a los nuevos tiempos y con denominación 4.0.

Un ejemplo palpable de fábrica inteligente es la que tiene la empresa Siemens en la localidad de Amberg (Baviera) con un 75% de automatización en el año 2014. Dedicada a la fabricación de controles electrónicos programables que permiten funcionar a cualquier tipo de motor eléctrico, consiguió reducir, tras la implantación de lo necesario para ser considerada fábrica inteligente, hasta a 11 las piezas defectuosas por millón.

Aunque Alemania y Estados Unidos van en cabeza a la hora de adaptar sus fábricas, España, no se queda atrás. A finales del año 2015, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, presentó las líneas de actuación de la iniciativa Industria Conectada 4.0  en el que colaboran las empresas: Indra, Telefónica y Banco Santander y con el que se pretende dotar a las empresas de estrategias e iniciativas que terminen haciendo efectiva su transformación digital.

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